domingo, agosto 28, 2005

Blanco y negro (apolítico)


A veces las cosas sí son blancas o negras. A veces los grises no pintan nada. Incluso a veces las cosas son blancas y a la vez negras.




No hay nada tan blanco como recibir una llamada que te recuerda que ellos siguen ahí a pesar de los años y el abandono. Y a la vez, nada es tan negro como el hecho de que esta llamada haya tenido que producirse, saber que tú has propiciado esa situación olvidando muchas charlas, tantas risas, algunas broncas, bastantes fiestas, algunos experimentos, no pocas locuras, buenas comidas de madrugada, agotadores desayunos de media tarde. En pocas palabras: años maravillosamente vividos. Sencillamente vividos.

Qué blanco descubrir que un rincon aguantan estoicamente algunos pilares que sostienen parte de tu pasado haciéndolo presente y futuro. Qué negro afrontar que tú eres el único culpable en la ruina inminente del edificio de tu vida. Hay mucho por apuntalar y no sé cómo ni cuando empezar la reconstrucción. ¿Era necesario cambiar tanto? Me gustaría volver a ser aquel yo y dejar de una vez de ser este yo.

Al menos estás tú.

Fragmento de "Desespero", de La Gran Orquesta Republicana (ska festivo muy recomendable):


Pero escúchame bien amigo, no estas solo, te lo digo
Espero que tú me digas lo mismo.
Pero escúchame bien amigo, yo nunca hago lo que digo
Espero que tú no hagas lo mismo.

El día empieza y trae claridad
El día termina y solo estarás.

Empieza el día, despierta hay vida
tienes alguien por quien luchar,
y eso es algo para empezar.