jueves, septiembre 22, 2005

Ahora que nadie nos ve...

... vamos a olvidarnos un poco de todo y a sacar los pies del tiesto por unos minutos. Que lo de ser gente seria las 24 horas del día es un coñazo por el que no debemos pasar ni cobrando.

Llegado este punto lo que debería haber sido la meta no es más que otra vez la salida. Pero esta vez se trata del último billete, la última oportunidad para que todo vuelva a ser como debe ser. Queda el mismo camino por delante y ya no se puede fallar (ni fallarte, ni arrastrarte, aunque a ti te quedan casi las 7 vidas). Y por eso, para empezar con ánimo y sin lastres lo mejor es soltar tanta basura acumulada antes de acabar digiriéndola y envenenarme definitivamente. Sacar toda la mierda para no acabar mandando todo a la mierda. Y la única manera que se me ocurre a estas horas para empezar a hacerlo sin alterar el orden de esta santa casa a las 4 de la madrugada es dedicar algo más de tiempo (algo de tiempo) al ocio. Pero al ocio voluntario, no a la ociosidad y la apatía perennes y tan imposibles de eludir como la muerte (que no me pongo cursi, qué va). Ésta última ya me ha acompañado demasiado tiempo y debe desaparecer. Por eso he recurrido a algo de música que tengo aquí a mano: música para escucharla, para verla y sobre todo para disfrutarla. Y si alquien se apunta a la catarsis, creo que de verdad merece la pena que pinchéis en eso de "Seguir leyendo".


Enciende los altavoces, relájate, disfruta y, si lo necesitas y puedes, desahogate.









(Si tienes una conexión algo rupestre o, como a mí, te dan un servicio muy inferior al que tienes contratado, te recomiendo que tras darle a play lo pauses (pausa, no stop) y cuando veas que se ha descargado medio video lo pongas en marcha de nuevo. Son 5 minutos y así te evitarás verlos a trompicones.)

Espero que os halla gustado (o al menos que lo hayáis encontrado interesante). Como ya habréis imaginado, son The Clash. Unión perfecta entre música, rabia y mensaje, desde el principio hasta el final.